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Cuando alguien decide enfrentar un desafío, es porque tiene la profunda convicción de poseer la capacidad de tener éxito, no importando el sacrificio y los problemas que tenga que resolver. Lo anterior es la manifestación nítida de una persona con vocación, porque el llamado y la fuerza nace desde su interior. Ester Ingeburg Bahamondes Schoenwiese, nacio el 23 de mayo de 1931 y ha vivido intensamente. El tesón y sacrificio han acompañado sus días. Su madre, María Schoenwiese, inmigrante alemana y su padre Juan Bahamondes, profesor de Inglés, de humilde origen chilote, construyeron sus vidas con mucho sacrificio. Fruto de este matrimonio nacieron 2 hijas, Ester Ingeburg y María Eugenia.
Su padre murió cuando ella tenía 10 años, lo que significó un golpe en lo afectivo y económico. Aprendió desde muy pequeña el rigor de una vida de sacrificios y carencias.. Sus estudios los realizó en el Colegio Alemán de Santiago y desde los 13 años comenzó a realizar trabajos de costura y retratos para apoyar el sustento del hogar. En Santiago conoció a su esposo, el Sr. Fernando Osorio Buitano, médico dermatólogo, con quien se casó el 13 de Mayo de 1953, tuvo 5 hijos y se radicó finalmente en Arica el año 1958. En 1962 un incendio devoró su casa y negocio ubicado en 21 de mayo y a partir de esa experiencia empezó a trabajar para fundar el Instituto Chileno Alemán de Cultura. En 1963 fundó el Instituto Chileno Alemán de Cultura en Arica, comenzando sus primeras labores docentes con 10 alumnos adultos. Producto de esto fue contratada por la Universidad del Norte para impartir cursos de alemán. Durante ese periodo, también impartió clases de alemán en el Liceo. Luchó incansablemente por mantener el idioma alemán, el que fue suspendido abruptamente en 1970 y su perseverancia le permitió seguir enseñando el idioma alemán en el Colegio Particular Italiano Santa Ana, en el cual realizó una gira de estudios con su curso completo a Alemania por un mes y medio. Tuvo innumerables perfeccionamientos en este idioma, lo que le permitió viajar muchas veces a Alemania, donde siguió perfeccionándose y haciendo contactos y formando redes para conseguir apoyo del Gobierno Alemán, lo que favoreció a distintas entidades de nuestra ciudad. En 1981 fundó el Colegio Alemán de Arica, bajo el alero del Instituto Chileno Alemán de Cultura, con 5 alumnos y tres profesores, terminando el año con 16 alumnos. Invirtió junto a su esposo todos sus recursos económicos, quien la apoyó para difundir el idioma alemán a través de su colegio, el que pertenece a la Liga Chilena de Colegios Alemanes y es el único Colegio alemán en la Primera, Segunda y Tercera Región de Chile, entregando a la ciudad de Arica un espacio educativo y cultural de excelencia en valores, disciplina y alto nivel académico. Desde 1980 al 2004 fue Representante Zonal de la Yout For Undesrstanding (YFU), promoviendo y gestionando el intercambio de estudiantes de Arica con Europa, EEUU, Nueva Zelandia y Australia. El año 2.000 consiguió que 5 alumnos de Liceos Municipalizados obtuvieran beca completa para estudiar un año en Alemania. En 1996, el Embajador de Alemania en Chile, vino especialmente a Arica a condecorarla con la “Cruz al mérito en la Orden de Caballero”., concedida por sus servicios meritorios prestados a la sociedad y trabajos de interés público
Bajo su liderazgo organizó innumerables actividades culturales abiertas a la comunidad relacionadas con la cultura y costumbres del pueblo alemán, conciertos de coro, danzas alemanas, películas, conjuntos musicales, galas artísticas, etc. Gestionó los exámenes Internacionales de Alemán en Arequipa para que los alumnos pudieran realizar estudios superiores en Alemania. Logró desarrollar un alto grado de participación e integración de alumnos, padres y profesores, lo que facilitó la formación integral de sus alumnos. En 1998 el Colegio Alemán de Arica pasa a ser subvencionado por el Estado Chileno, siendo el único Colegio alemán de Chile que entrega una educación de calidad gratuita a todos los sectores sociales de Arica, dándose con esto la equidad social impulsada por el Estado Chileno. Después de 40 años de incansable labor, decide cambiar el rumbo de su vida, retirándose de la docencia para comenzar un merecido descanso. Actualmente, a la entrada del Valle de Azapa, se puede apreciar uno de sus mas importantes sueños convertidos en realidad. Rodeado de un ambiente natural, el Colegio Alemán de Arica, se levanta imponente, acogiendo a 800 alumnos desde Prekinder a 4º Medio. Arica puede sentir mucho orgullo, de esta obra de amor y 40 años de vocación. 



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